Entrevista a María José Aguirre de Cárcer, traductora audiovisual


En estos nuevos artículos, entrevistaré a los mejores traductores/intérpretes del mundo. Pues qué mejor para alguien nuevo en este mundillo, como yo, que aprender de los mejores. Muchísimas gracias a los que han dedicado un ratito de su tiempo para informarnos y entretenernos con sus historias y experiencias.




Esta vez he tenido el privilegio de entrevistar por Skype a María José Aguirre de Cárcer, traductora audiovisual desde 1987. Entre sus traducciones se encuentran numerosas películas, como El Regreso de Mary PoppinsJumanji: bienvenidos a la junglaLa reina Victoria y AbdulMúltiple (por la que se le concedió el premio ATRAE a Mejor traducción y adaptación para doblaje de película estrenada en cine), Glass La bella y la bestia, entre muchas otras, y series, como Los SimpsonSeinfeldPerdidosFuturama Expediente X.





1. ¿Podrías contarnos cómo fueron tus comienzos en el mundo de la traducción?


Empecé porque una amiga me dijo que había un estudio de doblaje que necesitaba traductores. Yo no me dedicaba para nada a la traducción, pero sabía inglés porque había vivido muchos años fuera de España, y pensé que si superaba la prueba me podría servir como un segundo ingreso.  Pero me encantó y al estudio Tecnisón también le encantó el resultado, así que empecé a trabajar con ellos cada vez más y al final lo dejé todo y me centré en la traducción. Era un trabajo que podía hacer desde casa, como autónoma, y además un trabajo muy creativo. Tuve mucha suerte porque empecé con películas de serie B de ínfima calidad. Casi siempre trataban (y esto lo he contado muchas veces, pero es así): sobre una familia típica con dos o tres hijos, que iban a no sé dónde y les invadían los conejos, les invadían los zombis, o entraban en una casa que luego resultaba estar encantada,… Era la moda de entonces, yo qué sé. Me encantó el trabajo y así fue cómo empecé.

2. Como dijiste en la #CITA5, no solo eres «la traductora de Los Simpson» (aunque alguna preguntita caerá), sino que has hecho muchísimas películas y series. Imagino que es como elegir entre tus hijos, pero ¿a cuáles les tienes más cariño o con cuál disfrutaste más?


Sin duda, la serie que más me ha divertido traducir es Seinfeld. Además, en aquel entonces trabajaba con mi hermana, Alicia, y trabajar con alguien también es más ameno. Vamos, había escenas que no podía ni mirar a la pantalla, me tenía que tapar la cara, porque cada vez que veía a Kramer abrir la puerta, es que ya me descolocaba, me partía de risa. Me gustaba muchísimo esa serie. Los Simpson también me gustan, pero son complicados de traducir, exigen tiempo, tienen muchas lecturas... Van andando por la calle y todos los carteles son juegos de palabras,… En fin, es difícil. Muchas veces, te comes el tarro para mantener los juegos de palabras de esos carteles, y luego no se rotulan. O los cambian, o se eliminan porque no da tiempo a leerlos, pero los tienes que traducir y explicar para que el director sepa lo que pone ahí.




3. Una de mis grandes pasiones es la música, y me encantan los musicales. Al traducir un musical, como High School Musical, El Regreso de Mary Poppins (que sé que te hizo especial ilusión), Burlesque, La Bella y la Bestia (2017) o incluso las canciones de Los Simpson, ¿cuáles son los mayores retos a los que te enfrentas? ¿Son más complicados? ¿Traduces también las canciones o las hace otro traductor?


Normalmente los traductores traducimos las canciones, pero, por lo menos en mi caso, siempre hago una traducción literal que sirve de base al letrista, al autor de la adaptación. Traducir canciones requiere una técnica especial, tienes que mantener los acentos, respetar la métrica... A menudo, por cuestión de derechos, la adaptación de las letras se gestiona a través de otros canales. En el caso de El Regreso de Mary Poppins, yo traduje la letra intentando no hacer frases extremadamente largas, marcaba la rima, si era asonante, consonante, etc... Todo lo que pudiera ayudar al letrista. Pero es el letrista quien tiene la libertad de cambiar y encajar todo para que rime, para adaptarse a la melodía, y eso, en este caso, lo hizo Miguel Ángel Varela. Si en una película se subtitulan las canciones, como en Los Simpson, entonces sí me ocupo yo de la adaptación, la métrica, la rimas. Es muy distinto adaptar canciones para ser cantadas. Al principio de la serie, las canciones se cantaban, yo las traducía y un letrista las adaptaba. Pero ahora ya no se cantan, van subtituladas, y ahí sí es mi versión. No me gustan las canciones subtituladas que para mantener la rima recurren a traducciones muy libres, de forma que oyes una cosa y abajo lees otra.

4. En primer lugar, enhorabuena por tu merecidísimo premio ATRAE por tu traducción de Múltiple (que personalmente, me encantó). ¿Cuándo supiste que Glass tenía relación con Múltiple y El Protegido? ¿Viste El Protegido antes de traducir Glass?


En el momento en que me dieron el guion de Múltiple me di cuenta de las referencias a la película anterior, El Protegido, y claro, la vi varias veces. Hay páginas web que publican guiones de cine, así que me descargué el guion en inglés para hacer consultas y también disponía de la película doblada en español. Buscaba una frase en inglés y luego la buscaba en la película para ver cómo había quedado doblada. Tampoco es que tuviera tantísimas referencias, pero sí algunas y era importante respetarlas. Y luego, cuando traduje Glass, hice lo mismo. Había algunas referencias, incluso una escena en un tren de la primera película.

5. Me imagino que tuvo que ser difícil traducir Múltiple, por todas las distintas personalidades que tiene el protagonista.


Sí, de hecho, hice una lista con todas las personalidades, sus edades, rasgos principales, motivaciones, etc... La información la saqué de la carta creativa y de la película. Una personalidad usaba siempre las mismas coletillas, por ejemplo, hablaba como un niño y decía cosas como «osea» o «etcétera, etcétera». Hice una lista para que le sirviera de orientación al director. También, en el guion, iba poniendo el nombre de la personalidad en la que se había transformado el protagonista en cada momento.





6. Siempre he dicho que me parece excelente la elección de orugrita (mote que me puso mi hermana por cómo grito cada vez que me doy un golpe), incluso mejor que el original, screamapillar. ¿Cómo se te ocurren ese tipo de traducciones? Y ¿cómo decides qué traducir (Badulaque o fresisuis) y qué dejar como está (Krusty Burger o Duff)?


La última palabra la tiene el director o la directora. Ha habido tres: Carlos Revilla, Ana María Simón, y ahora Carlos Ysbert. Yo lo que hago es proponer, y, de hecho, si para un término puedo hacer más de una propuesta, pues mejor. Por ejemplo, Duff Beer no lo traduzco porque se está viendo constantemente en carteles, entonces sería confuso ponerle otro nombre, así que hablo de la Cerveza Duff. En cambio, hay otras cosas con las que puedes tener más libertad, porque, por ejemplo, el fresisuis, que es el batido este que toman, ahí no sale la marca, solamente la dicen. Entonces sí que lo puedes cambiar por algo que sea más sugerente para nosotros. En inglés es Squishee, que está muy bien porque es una onomatopeya de estrujar, de exprimir. Pero fresisuis nos pareció que llegaba más, recuerda al «petit suisse». El badulaque es una pena, porque Carlos Revilla fue quien inventó lo del badulaque, pero por desgracia, falleció y no tuve ocasión de preguntarle de dónde lo había sacado. Me lo han preguntado muchas veces. Badulaque significa tonto, y en Murcia, por lo visto, es un compendio de cosas. Lo que sí hago es mantener todas las frases y expresiones que inventó Carlos Revilla. Por ejemplo, hablé con él de que Homer decía mucho wow. Entonces, en España, hace 30 años, lo de wow no quedaba bien, no lo decía nadie. A él se le ocurrió lo de moskis, me encantó, y siempre lo he mantenido.

7. Al traducir series, como Perdidos, Expediente X o Futurama, ¿cada cuánto te envían un capítulo? Y ¿cuánto plazo te dan para cada uno?


Varía mucho, porque hay veces que me contratan para una serie y me envían todos los guiones, y me descargo todas las imágenes de una dirección que me dan. Eso está fenomenal, porque puedo consultar si un personaje va a salir en los próximos episodios o si una trama tiene continuidad en otros episodios, pero eso no suele ocurrir muy a menudo. Lo que suele ocurrir es que me van mandando episodio por episodio. Y en cuanto al tiempo que me dan, pues los estudios de doblaje cuanto antes les entregues la traducción, mejor, porque una vez que tienen la traducción, pueden empezar a hacer el casting, el adaptador puede empezar a hacer el ajuste. Yo procuro, las series de media hora, traducirlas en una jornada laboral, ocho horas. Las series de tres cuartos de hora, me suelen llevar una jornada y media. Pero todo es relativo, porque hay episodios de Los Simpson que me han llevado dos días y episodios de Perdidos que solo me llevaron un día de trabajo, no se puede generalizar.  

8. Sí, porque también el no saber lo que pasa, puede ser un problema para el traductor, como el famoso caso del traductor de Juego de Tronos, que, al no saber el origen de Hodor, tuvo que volverse loco con esa traducción.


Sí, es complicadísimo. Donde peor lo he pasado en ese sentido es con Perdidos, porque hablaban de muchísimas cosas que no veías en la pantalla, por ejemplo, la dichosa escotilla, que yo no sabía lo que era, podía ser cualquier cosa. Además, no se iba a ver hasta la siguiente temporada. Puedes traducir algo, y si sale más adelante y ves que la palabra no encaja con lo que aparece en pantalla, tiene que decir que se haga un retake, mala suerte. Me pasó con la hija de uno de los personajes que decía siempre «my kid», avisé al estudio de que me iba a arriesgar a tratarlo como un varón, pues luego resultó que era una niña. Hubo que hacer retakes, pero por suerte ya estaban avisados. Los guiones de Perdidos venían con muchas notas, pero en una ocasión que tuve una reunión con los representantes de la serie, me preguntaron si me parecía que estaban bien aquellas anotaciones, y les dije: «Sí, están muy bien, pero me sobran muchas cosas. Me explicáis lo que es Europa (continente, bla, bla), pero no me explicáis por qué Fulanito ha dicho eso, o qué pretende Menganito, o qué se ha metido en el bolsillo, que he visto que se ha metido algo en el bolsillo, ¿qué es? ¿Qué va a pasar ahí?». Y me dijeron: «Ah, es que nosotros tampoco lo sabemos. Lo sabrán los guionistas de Estados Unidos, no te podemos ayudar». Así que tenía que jugármela y dejarme llevar por la intuición.

9. ¿Qué aconsejarías a los que estamos empezando como traductores audiovisuales autónomos?  


Ahora mismo hay varias universidades que ofrecen unos másteres buenísimos de TAV, las clases las imparten profesionales en ejercicio, eso es lo más interesante. Pero yo tampoco empezaría a hacer un máster sin haber empezado a traducir alguna serie o algo antes, porque a lo mejor luego no consigues abrirte camino ahí. La vida da muchas vueltas, y a lo mejor si haces primero el máster dices: «Yo tengo que trabajar en esto porque he hecho el máster», pero a lo mejor no se te da bien, a lo mejor se te daría fenomenal la traducción jurídica, por ejemplo. También puede ocurrir que no se te dé bien trabajar solo o sola en casa, lo he visto en bastante gente, porque tienes que ser muy disciplinado, a lo mejor se te daría de maravilla trabajar en una empresa. En fin, yo empezaría por tantear el terreno y después, si realmente me estuviera yendo bien, haría el máster. Lo que sí creo que es interesante es hacer prácticas en un estudio, conocer cómo funciona el mundo del doblaje, conocer a los actores. Trabajar unos meses en producción o subtitulando dentro de un estudio me parece muy interesante. Yo no lo hice y hay muchísimas cosas que he tenido que aprender por mis propios medios o preguntando. No es lo mismo que estar allí, que pase un director de doblaje y le consultes tus dudas.

10. Por último, ¿podrías contarnos alguna anécdota curiosa o divertida?


Pues hay una historia divertidísima, pero no me pasó a mí, le pasó a mi hermana, Alicia. Al principio, cuando estábamos trabajando, imprimíamos los guiones en papel continuo. Normalmente íbamos al estudio, devolvíamos el VHS y llevábamos el guion impreso. Pero un día corría mucha prisa la traducción y le pidieron a Alicia que la llevara a la propia casa de la directora, que era vecina nuestra. Vivía en Arturo Soria, que es una calle de Madrid muy ancha por la que la gente corre bastante. El novio de Alicia iba conduciendo mientras ella cortaba el papel continuo, pero llevaba la ventanilla abierta, porque era verano y una de las hojas salió volando y se pegó en el parabrisas del coche que venía detrás. Entonces, empezaron una persecución. El conductor del otro coche, mosqueado,  cada vez corría más porque ellos iban pegados detrás de él... hasta que llegaron a un semáforo,  Alicia se bajó, se abalanzó a por el papel y le pidió perdón al señor. Si no lo hubiera hecho, habría tenido que volver a casa, volver a imprimir esa hoja, un follón. Fue la risa total. Con Alicia me pasaban cosas muy divertidas. Otro día, llegué a casa y me la encontré llorando frente al ordenador y me dijo: «¡Se ha muerto María Antonieta!». La película debía de ser muy buena porque ella la estaba viviendo. Alicia es genial, echo muchísimo de menos trabajar con ella.

Muchísimas gracias, María José. Me ha resultado muy interesante y entretenido hacer mi primera entrevista por Skype. Espero verte en el próximo #tradusarao. ¡Hasta pronto!

Y a todos ustedes, espero que les haya gustado esta entrevista. Si tienen cualquier pregunta o comentario, pueden dejarlos aquí debajo, o escribirme a través de cualquiera de mis redes sociales.


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