1 semana en Irlanda


Este post será algo diferente, pero he pensado que merece la pena compartir la maravillosa semana que hemos pasado en Irlanda, y aconsejarles algunos de los sitios que visitamos.

Desde la primera vez que pisé Irlanda, en 2005, sentí un fuerte vínculo con ella y sus habitantes (tanto humanos como animales), por lo que cada año ahorraba para volver con mis amigas a la Isla Esmeralda. Cuando llegó la hora de decidir mi destino Erasmus lo tuve claro: Dublín. Y cuando, años más tarde, mi novio me dijo que porqué no íbamos de luna de miel a Irlanda no lo pensé dos veces. Así es que cada vez que digo que voy, es normal que todos me digan que si no me la sé ya de memoria, que porqué no voy a otros destinos,... Pues precisamente porque su magia es única, porque son muchos los rincones que aún me quedan por descubrir y porque no hay lugar en el mundo donde me sienta tan acogida. Sus paisajes, sus gentes, su naturaleza, su música, su mitología, su literatura, todo ello te invita y te envuelve como un hechizo.O quizás son sus leprechauns... 


Esta vez decidimos explorar la costa Noroeste y pasamos noche en Inverin (Condado de Galway), Inishmore (Islas de Aran) y Westport (Condado de Mayo), además de pasar la primera y última noche en Dublín. Todos los lugares que visitamos nos encantaron, así como los lugares donde dormimos y comimos, así que todo lo que mencione en este post está más que recomendado (excepto la compañía de alquiler del coche, SIXT).

DÍA 1


La primera noche llegamos tarde a Dublín y nos quedamos en el Hotel Maldron del aeropuerto. Al día siguiente cogimos el coche de alquiler y nos dirijimos hacia Inverin, donde nos quedamos en el Bed and Breakfast Tigh Chualáin. Ese mismo día lo pasamos en la ciudad de Galway, almorzamos en McDonaghs un Fish and Chips espectacular y luego nos fuimos a tomar unas pintas de Guinness a Seven.


DÍA 2

Al día siguiente fuimos prontito hacia el puerto de Ros a'Mhíl para coger el ferry hacia Inishmore (Islas de Aran). Uno de los lugares más impresionantes que he visto. Naturaleza 100%, un lugar perfecto para relajarse y desestresarse al que no se puede ni llevar coche. Ese día recorrimos un sendero de 16 km (8 ida y 8 vuelta) para visitar el punto más alto de la isla, donde se yergue el fuerte prehistórico de Dun Aengus, al borde del acantilado cuyas impresionantes vistas se usaron como escenario para la película Tenías que ser tú (Leap Year), y no me extraña en absoluto, pues es espectacular. En Inishmore pudimos tomar unas pintas y disfrutar de la comida y la música en directo en los pubs Joe Wattys y The Bar. Esa noche nos quedamos en el coqueto B&B An Crugan, que estaba perfectamente ubicado en la capital de la isla, cerca de los pubs y del puerto.



DÍA 3

El día siguiente nos lo tomamos de relax, que después de tanta caminata nos hacía falta. Y, tras coger el ferry de las 16:00, cogimos el coche y pusimos rumbo a Westport, donde pasamos 3 noches. Y menos mal, porque hay demasiado por ver en el Condado de Mayo. En Westport nos quedamos en Carrabaun House, que fue el mejor de los alojamientos sin duda, tanto por los encantadores anfitriones, como por su exquisito desayuno y su perfecta ubicación (a tan solo 10 minutos en coche del centro de Westport). Esa noche cenamos en The Clock Tavern, en el centro de Westport, comida deliciosa y ambiente muy animado.



DÍA 4

Después de nuestro delicioso desayuno fuimos hacia Kylemore Abbey and Victorian Walled Gardens, una abadía impresionante que se alza sobre el lago. Visitamos la abadía por dentro y luego recorrimos el bosque para llegar a los jardines. A la hora de almorzar fuimos al pueblo más cercano, Letterfrack, y nos metimos en el pub Cloverfox, donde comimos una hamburguesa de cordero orgánico. Gracias a Tripadvisor, todos los sitios en los que comimos fueron un éxito, así que recomiendo que valoren los restaurantes, hoteles y demás lugares que les gusten, porque eso ayudará a otros. Por la tarde fuimos al Parque Nacional de Connemara y recorrimos el sendero azul, que eran unos 3.5 km. Después intentamos llegar a la isla de Omey, que es una islita mareal (tidal island), lo que significa que solo es accesible con marea baja. En ese momento no lo era, así que decidimos volver al día siguiente tras mirar cuándo sería la marea baja.



DÍA 5

A las 11 de la mañana fuimos a la isla y ¡vaya diferencia con marea baja! Ahora podían acceder hasta los coches. Y nosotros preguntándonos cómo irían. Pero preferimos caminar, por si luego nos quedábamos tirados en la isla con el coche si subía la marea. Era impresionante, tardamos 2 horas en dar la vuelta a la isla y por el camino vimos las ruinas del Templo Feichin, una iglesia medieval que estuvo sumergida hasta que reapareció en 1981. Allí las vacas campan a sus anchas y ni se inmutan cuando pasas a su lado. Fue una experiencia única. Almorzamos en el pub que hay en la costa, Sweeney's Strand Bar. Por la tarde visitamos el Castillo de Clifden y a la vuelta paramos en una cascada donde vimos un espectáculo único: salmones subiendo el río a desovar, un regalo de la naturaleza. Luego volvimos a Westport para cenar y tomar unas pintas de Guinness como de costumbre.




DÍA 6

Pronto por la mañana condujimos hacia Dublín, unas 3 horas y media sin contar la parada para comer. Antes de llegar al centro de Dublín paramos en el Castillo de Malahide, una preciosidad del siglo XII. Y luego nos adentramos en la locura de la capital, el único momento estresante que tuvimos con el coche. Pero luego lo arreglamos en The Porterhouse, tomándonos unas cuantas pintas artesanas. Si van en grupo pueden probar la bandeja de degustación de cervezas, ya que tienen 4 stouts (negras), 4 ales (más fuerte que la rubia) y 3 lagers (la rubia estilo comercial, con más gas) distintas.
Cenamos en el Eddie Rockets, sitio al que llevo yendo desde que pisé Dublín por primera vez y que no me puede faltar cuando la visito. Es un restaurante estilo años 50, con sus gramolas y comida estilo diner americano, con deliciosas hamburguesas y papas fritas y exquisitos postres. 
Por la noche no podía faltar Temple Bar, con su gran ambiente desde 1840 y su gran música en directo.





DÍA 7

Vuelta a casa tras un viaje espectacular, no será la última vez que visite Irlanda. Yo creo que en otra vida fui una Banshee...

Espero que este post les haya convencido para visitar los lugares escondidos de Irlanda. Si tienen pensado ir y tienen cualquier pregunta no duden en escribirme.

Aquí pueden ver un vídeo resumen del viaje.



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